lunes, 21 de mayo de 2018

Daniel Vávra, Gamelab y acoso - Opinión de un desastre



Kingdom Come: Deliverance fue en su lanzamiento uno de los juegos más polémicos del momento. La representación que hizo de la sociedad bohemia medieval abrió una ventana a una situación histórica patriarcal, y mucha gente no se sintió cómoda con ello a pesar de apoyarse en el argumento de querer retratar el juego de la forma más históricamente acertada. A raíz de eso, se abrió un debate en el que se dirigió muchas críticas hacia Kingdom Come y su creador, Daniel Vávra, el cual se descubrió que simpatizaba con algunos aspectos del movimiento GamerGate y un par de ideas un tanto controvertidas. 

No he jugado a Kingdome Come: Deliverance. Quiero hacerlo en un futuro y tal vez entonces dé mis cinco céntimos sobre su aspecto dramático-social después de valorarlo por mí mismo, pero de momento quedémonos con que esta obra y su creador se han visto rodeados por una controversia un tanto compleja donde ninguno de los dos ha hecho algo activamente malo o despreciable, sino que se mueven en una zona gris cuya cuyas repercusiones morales pueden ser graves o relativamente inofensivas dependiendo de la valoración que haga cada persona. Para la confección de este artículo me he molestado en leer diferentes entrevistas y declaraciones de Vávra y, personalmente, creo que se sitúa en el espectro más bienintencionado de los simpatizantes de GamerGate, aunque no esté de acuerdo con muchas cosas que ha dicho públicamente. 

Dicho esto, después del éxito del juego y su popularidad. Vávra fue invitado a participar en la feria barcelonesa Gamelab, una invitación que ha acabado por rechazar después de ser insultado repetidamente en redes sociales a raíz de que se conociera que vendría al evento, y en algunos círculos esto se ha celebrado, catalogándolo incluso como una victoria y eso… es muy triste. 




Reconozco que si una persona monta un escándalo público o hace algo muy aborrecible, es natural ver gente expresando su descontento hacia ello y que se replantee su inclusión en ciertos eventos sociales, ya sea por si se descubre que maltrata a sus empleados, si ha cometido algún delito o similares, pero como ya hemos comentado, esta situación es un poco más sutil y compleja que debería ser abordada de una forma más seria y adulta, no acosando de este modo. Constantemente vemos desarrolladores siendo insultados y hasta acosados por ser “SJW”, expresarse a favor del feminismo o hacer mundos inclusivos que representen minorías y en estos casos esta misma gente son los primeros en expresar su desdén por el acoso, pero cuando las tablas se giran y un desarrollador habla de ideas cercanas al GamerGate lo que una vez es intolerable ahora es perfectamente válido porque “que le den a este nazi,” a pesar de que la persona en cuestión no ha hecho nada especialmente grave. Esto no es digno de ser celebrado

Y luego hay el factor de que, dejando de lado aspectos políticos, no se está haciendo ningún favor a nadie empujando a este hombre a no participar en esta feria. ¿Qué hay de la gente a la que sí le gustaría conocer al protagonista de una de las historias de éxito más grandes de este año? Estamos hablando de alguien que dejó su trabajo en 2K Games, fundó su propio estudio, pasó años trabajando en un prototipo enseñándolo a muchos inversores que no mostraron mucho interés, tuvo que hacer un Kickstarter para demostrar que sí había una audiencia para el juego y, contra muchos pronósticos y con una controversia desmesurada alrededor del juego, consiguió que el juego fuera comercialmente un éxito y recuperaron de sobras los gastos de un presupuesto de más de 36 millones de dólares. Eso es una locura para el mundo independiente, y con una historia así seguro que el hombre tiene un montón de experiencia, anécdotas y conocimientos que compartir, además de que tengo entendido que Kingdom Come tiene ideas de diseño muy buenas y enriquecedoras que muy probablemente sean interesantes de escuchar independientemente de tus afinidades políticas. 



Obviamente tampoco se le está haciendo ningún favor a la feria en sí. Si queremos que el GameLab gane más atención, público y renombre, esta no es la forma. Ahuyentar a gente así puede crear un peligroso antecedente cuando esto es inadmisible, y ello podría desencadenar en artistas no sintiéndose cómodos atendiendo a la feria. ¿Y qué ganan aquellos que deseaban que Vávra no llegara a atender Gamelab? Nada. Su comportamiento tóxico se reafirmará y el resto los verá con malos ojos, cosa que no les hace ningún favor si lo que quieren es tener legitimidad a la hora de realizar activismo serio y adulto. 

Entiendo el punto de vista de que el Gamelab debería apuntar a ser un espacio lo más “limpio” posible, y que lo ideal sería buscar que den conferencias gente que promueva ideologías más “correctas”, más feministas, y que el GamerGate es un movimiento que ha sido una lacra para el feminismo en el sector… pero si queremos ser lo más inclusivos y adultos posibles, tenemos que aceptar la realidad de que puede haber gente importante en la industria con la que no estás de acuerdo ideológicamente que a pesar de ello merecen ser escuchadas por su filosofía de diseño, teorías de desarrollo, dirección artística u otros, y creo que Daniel Vávra, con su historia, obra y lo que ha tenido que aguantar, está más que cualificado para merecer ser escuchado

Ojalá replanteara su posición y acabe visitando la feria de todas formas.


Gracias por leer este texto y que paséis un buen día.

-Chato Maltés

Si queréis saber cuando publico más textos como éste y seguirme en general, ¡estoy en Twitter! 

No hay comentarios:

Publicar un comentario