Mostrando entradas con la etiqueta MMORPG. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MMORPG. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de diciembre de 2018

Xenoblade Chronicles es una mentira



Uf... Vale, a ver, ¿por dónde empiezo? Xenoblade Chronicles abre bien, así que supongo que sería pertinente darle unas primeras líneas positivas, con halagos y elogios... Pero es recordar ciertos problemas, vivencias y momentos concretos, y se me quitan las ganas. Xenoblade Chronicles es, muy a mi pesar, un JRPG como tantos otros, pero logró engañarme durante buena parte de mi partida. Que sea un JRPG no es necesariamente malo, tampoco pensemos ahora que tengo prejuicios en su contra, pero me temo que cae en las trampas clásicas del género. No solo eso, sino que se regodea en ellas.

jueves, 19 de julio de 2018

Final Fantasy XIV - Nacer, crecer, morir. Resucitar.





Recuerdo esa escena de El Quinto Elemento (Luc Besson, 1997) en la que Jean-Baptiste Zorg, un traficante de armas, tira un vaso vacío al suelo. Se rompe en mil pedazos y, al instante, una máquina viene a recogerlos todos, otra le trae un nuevo vaso, una tercera se lo llena de agua… “Fíjese en las maquinitas, tan ocupadas. Mire cómo todas son útiles. [...] Piense en toda esa gente que las ha creado: técnicos, ingenieros… Cientos de personas que podrán dar de comer a sus hijos esta noche para que crezcan grandes y fuertes.” En economía, esto se conoce como la falacia de la ventana rota, y lo que a priori parece un beneficio para la sociedad se demuestra como una pérdida material innecesaria e imposible de compensar. Hay movimiento, hay actividad, pero el valor del vaso no se recupera y, por lo tanto, salimos perdiendo, aunque también ganamos una segunda oportunidad.



Final Fantasy XIV era un fracaso casi burlesco hacia sus jugadores, así que Square-Enix hizo lo más sensato y le dio muerte para aprovechar los pedazos; decidió romper la ventana, romper el vaso, un vaso ya de por sí quebradizo, pero no sin antes regalarle una despedida digna. Todos los habitantes de Eorza veían cómo un colosal meteoro se abalanzaba hacia ellos, lento pero impasible. Habían perdido, estaban condenados, y los aventureros se despedían unos de otros mientras esperaban que se desencadenara la calamidad que tanto habían luchado por impedir. Los malos habían ganado, el planeta iba a ser asolado. “Good game, well played”. Fin.