Un villano mayúsculo otorga una némesis y sentido rápido a un viaje, aunque a riesgo de restarle encanto, algo más común de lo que a priori nos puede parecer. Todos adoramos dar de palos a un bicho enorme que ha pasado su vida intentando aniquilarnos, pero no todo son Hannibals, Kefkas y Jokers (menuda redundancia) y muchas historias quedan reducidas a malos muy malos que acosan un mundo muy bueno y a unos héroes aún más buenos que van a por los malos muy malos.