Increíble pero cierto, estoy deseando que los timadores de ECC publiquen este cómic. ¿Que porqué? Es obvio... para cualquiera que mire la horrenda portada que tiene tanto en su edición de Planeta como en el original americano. La verdad, a sabiendas del estilo de portada que utilizan habitualmente (portada con el protagonista en primer plano y con el título y los autores en la parte de abajo de la cubierta) tengo fe en que lo harán bien con esta. Serán unos timadores, pero me gusta mucho su manera de hacer portadas, le dan un toque personal a la vez que elegante que me puede.
Perdón, estoy divagando... ayer hablamos de Batman: Año uno, al final de la cual recomendaba la lectura de este cómic por su situación temporal (inmediatamente después del otro) y porque Año uno nos dejaba con ganas de más Batman. Pues bien, aquí tenemos su primer encuentro con el Joker, personaje que no dejará indiferente a nadie... en gran medida gracias a que aquí tiene una de las presentaciones más épicas de la historia de la maldad comiquil.
Una semana más vuelvo a picar con ECC cómics y su penosa edición en lo que respecta a los cómics de Batman. ¿Que porqué no aprendo de mis errores? Porque, por mucho que me pateé hoy Santiago, no encontré un solo cómic editado por Planeta en las librerías. Así, y a la vista que por internet los precios se disparan incluso siendo de segunda mano, no me quedó otra que dejarme timar una vez más por estos mamones. ¿Valió la pena? Siendo sinceros... aunque en el orgullo todavía sienta un pequeño puñal (pequeño porque esta vez apenas han inflado el precio original pese a reducir el tamaño de la impresión, Año uno "solo" cuesta 16,50€) a la hora del cómic en sí estoy bastante contento con la compra... aunque esta vez estaba jugando sobre seguro por dos razones: ya lo leyera en una biblioteca pública hace un par de años y me encantó y porque es de Miller en su etapa anterior a publicar "Batman: el contraataque del caballero oscuro". Vamos, calidad asegurada.
Para aquellos que no conozcan la historia de DC (editorial de Batman, Superman y un par de maníacos con capa más) os doy una clase relámpago: en 1986 Frank Miller creó El regreso del caballero oscuro, la cual (a causa sobre todo de su gran calidad) supuso un antes y un después en la historia del cómic heroico. A la vista de esto y que por lo acaecido en su cómic "Crisis en las tierras infinitas" DC tenía que inventarse un nuevo origen de Batman sí o sí, era obvio a quien le tocaría el trabajo sucio. Y que bien lo dejó todo.
Realmente las he pasado muy putas para terminarme el juego esta vez. No, no ha sido porque me resultase un coñazo de juego. No, no ha sido porque me atascase en un enemigo dificilísimo. No, no ha sido porque gracias a la crisis me quedase sin dinero para pagar la luz y tuviera que jugar usando un pikachu para darle corriente a mi consola. Ha sido, por absurdo que parezca, por una serie de catastróficas desdichas.
La rejugada comenzó el día 18 de julio nada más completar la primera parte de la saga. Ésta me había dejado un sabor agridulce, pues como ya dije me parecía un conjunto de buenas ideas mal conjuntadas, por lo que creí que cuanto antes me pusiese con su secuela antes se me quitaría el regusto amargo. Al principio todo bien; jugaba en experto pero la dificultad me parecía mucho menor a la sufrida en el primer Kingdom cuando lo superé en esa dificultad. Entonces, cuando ya llevaba unas trece horas de juego, sucedió el primero de mis problemas: se me jodió el disco. Era un 4 de agosto.
Durante unos 10 días estuve dudando entre tres soluciones: comprar una nueva unidad del juego (descartada al descubrir que está descatalogado), descargarme una copia y usarla aprovechando que tengo la PS2 pirata o pedirle el juego a un colega. Al tener la grabadora estropeada, solo me quedó la última opción, la cual llevé a cabo sin demasiados problemas, pues tras una breve charla mi amigo me cedió una copia de su juego para poder completarlo.
Día 16 de agosto. El Swap magic (disco que utilizo para cargar juegos pirata en mi PS2) comienza a fallar. Aún así, con paciencia siempre terminaba jugando, por lo que continué mi partida. Después se me jodieron los tres mandos que tenía (dos no respondían ante pulsaciones en R1, R2 y Triángulo y el otro tenía tocado el Joystick izquierdo), teniendo que superar los últimos mundos con un Sora cuyo movimiento se veía ralentizado cuando ordenaba un movimiento brusco desde el pad. Por último, el 18 de agosto comenzó a fallarme el lector de la consola, dándome problemas tanto con originales como con piratas. Desesperado, estuve durante varios días sin jugar hasta que finalmente tomé una decisión: la siguiente vez que consiguiera hacer funcionar el juego no pararía hasta terminar. Hoy, día 23 de agosto de 2012 terminé la rejugada más dura que jamás hube sufrido. Aún así, todavía me queda la peor parte: la lucha entre objetividad vs nostalgia. Este será uno de los análisis más difíciles de toda mi vida bloggil.
El opening contiene spoilers de Kingdom hearts y de Kingdom hearts: Chain of memories; aún asi me encanta.
Esta entrada tratará tanto del libro como de la película; así, una mitad estará llena de improperios e insultos mientras que la otra solo contendrá alabanzas y felaciones virtuales. ¿Adivináis a quién le toca cada parte?
Antes de comenzar el análisis individual, pongámonos en situación. It es la duodécima novela de Stephen King, la cual fue publicada en el año 1986 (si contamos los libros escritos bajo otros seudónimos, deberíamos sumar otros 12 libros a la cuenta). King ya había realizado obras sobre niñas con poderes mágicos, vampiros, concursos mortales (idea que sería readaptada por Battle Royale años después y copiada descaradamente por Los juegos del hambre a posteriori, aunque esa historia la dejaremos para otro día) e incluso había empezado a escribir la que sería su magnum opus, La torre oscura. ¿Sobre qué podría tratar su próximo libro?
Payasos. Payasos y niños. Esa es la aproximación más directa que se me ocurre al argumento de It, la cual es a día de hoy su segunda obra más larga si la wikipedia no miente (1090 páginas en su edición original). ¿Cómo se pueden llenar más de un millar de hojas contando la historia de un monstruo que se dedica a matar niños en un pueblecito del noreste de Estados Unidos? Con talento y mucha, mucha locura.
Advertencia: esta obra está situada tres años después de El regreso del caballero oscuro (Dark Knight Returns, DKR para abreviar). Así, en caso de no haberla leído evita la lectura de este cómic a menos que no te importen los spoilers de la trama.... bueno, spoilers.... quien dice spoilers dice el final y un par de detalles intermedios; puede leerse perfectamente, pero si no has visto el original habrá muchos detalles de esta obra que te perderás, aunque en caso de haber leído esto antes que El regreso del caballero oscuro recomiendo su lectura de todas todas. Es una obra demasiado buena para perdérsela por una tontería así.
Tras el aviso de rigor, empezamos con un poquito de historia. Año 1986: Frank Miller publica El regreso del caballero oscuro, obra en la cual imagina cómo sería el retorno a las calles de Batman tras 8 años de retiro. Hito en la historia del personaje, nuevo toque serio y oscuro, obra maestra del cómic...
Año 2002. Frank Miller decide hacer la secuela de esa obra. Esto solo podía suponer una cosa: problemas. Muy posiblemente, DKR es, junto con Año 1 y La broma asesina, la más famosa y laureada obra del hombre murciélago por su calidad e impacto. A eso le sumamos el valor sentimental de la mayoría de los aficionados y tenemos el cóctel perfecto del fracaso... o por lo menos de la crítica fácil. Así, no nos es de extrañar que las hostias pronosticadas llegaran en cuanto fue publicado. De esto hace 10 años.
Uno de los temas que más veces han sido tratados a lo largo de la historia de la filosofía fue la existencia del mundo que nos rodea. ¿Existe de verdad o solo es una parte de nuestra mente? ¿Es así el mundo... o es como nosotros lo queremos ver? ¿Aquellos a los que amamos... están ahí de verdad o son solo sombras lo que conocemos de ellos? En 1998, el director de cine Peter Weir recogió ese tema y lo adaptó en la fantástica película que tenemos delante.